127. La verdad siempre encuentra una grieta.
No aparto la mirada, tampoco respondo de inmediato.
La mano de Adrián continúa sobre mi mejilla, cálida, firme, familiar, y eso vuelve todo más difícil de lo que debería ser, porque resulta sencillo desconfiar de alguien cuando existe distancia, cuando las emociones todavía no han echado raíces profundas, cuando una decepción apenas representa una molestia pasajera, pero cuestionar a la persona que se convirtió en tu refugio es algo completamente distinto.
El silencio no es un silencio vacío, e