126. Lo que nadie quiso contar.
La carpeta permanece sobre la mesa. No parece diferente a cualquier otra carpeta de oficina. Cartón oscuro. Esquinas gastadas. Algunas hojas sobresaliendo entre los bordes. Nada especial. Nada que justifique el peso que acaba de instalarse dentro de mi pecho. Aun así, no puedo dejar de mirarla.
Porque sé que hay momentos que dividen una vida en dos partes, un antes, y un después.
La sensación que tengo en ese instante es precisamente esa. Valeria permanece en silencio. No me presiona. No intent