La presencia de Elena se convirtió en una obsesión silenciosa para el padre Mike. Ya no importaba cuántas horas pasaba de rodillas frente al sagrario o cuántas oraciones recitara antes de dormir, su rostro y su cuerpo desnudo aparecía en la oscuridad de su habitación, desafiando sus votos… desafiando su cordura.
El domingo llegó, y con ello un nuevo encuentro con Elena. Ella se colocó en el mismo sitio, obligándolo a buscarla inconscientemente con la mirada cada vez que alzaba las manos para be