Mike suspiró agitadamente, nunca en su vida había vivido una experiencia tan fascinante. Por unos cuantos segundos, olvidó por completo la promesa que había hecho manteniendo el celibato y quitando de su mente cualquier tentación, cualquier cosa que pudiera hacerlo desviar de su camino.
Había olvidado todo. Sin embargo, en ese momento no le importaba.
No le importaba nada más que satisfacer esa necesidad que se había creado en su cuerpo con tenerla así.
Elena puso su mirada cargada de pasió