Relato 4: Pecado andante
La misa terminó y Mike desapareció. Se sentía sofocado, se sentía realmente asfixiado como si no pudiera respirar el mismo aire de cada una de las personas que estaban allí.
Su cuerpo estaba sudando frío, y esa parte de él que nunca había reaccionado finalmente reaccionó.
Carraspeó con su garganta cuando escuchó que alguien golpeó. Acomodó su sotana y abrió la puerta con una sonrisa amable como siempre lo hacía al dirigirse a los feligreses.
Pero esa sonrisa rápidam