Relato 4: Pecado andante
Ella se puso de pie cuando su respiración se calmó, cuando sus mejillas volvieron a tenerirse de su color natural, y vio en él sus pupilas dilatadas, sin embargo, no iba a dar un paso más.
Se puso una de las camisas de ahí, una que no dejaba nada a la imaginación.
No pensaba dar un paso hasta que lo diera él, y por su mirada, por la forma en la que su cuerpo se movía agitadamente, por sus labios entreabiertos… Elena estaba segura de que ese paso, no tardaría.
—Tiene to