Mundo de ficçãoIniciar sessãoJan y yo empezamos a salir, oficialmente, dos semanas después. No es que mis padres supieran qué era, pero sí sabían de un chico que había conocido en la biblioteca. Uno que me acompañaba a veces durante el descanso del mediodía o me recogía a última hora para pasar un rato juntos.
Su compañía era adictiva.
Sus besos, también.
No es que hubiéramos compartido muchos de esos, porque &







