No sabía que hacer, que era lo correcto. Estaba presionando la herida mientras avanzábamos en uno de los muchos autos de Connor. Donovan conducía y Scott estaba en el asiento del copiloto, dando indicaciones.
Me daba miedo lastimarlo más. Ellos me decían que debía mantener presionada la herida y eso estaba haciendo, a pesar de que me daba miedo el hecho de que tenía pedazos de vidrios incrustados. ¿Y si se enterraban más? ¿Y si provocaba más daños internos?
El paño que me dio Scott estaba completamente empapado de sangre. Se estaba desangrando.
—Necesito otro trapo, este ya no sirve —Las manos me temblaban, mirando en todas direcciones en busca de algo que podría servir como reemplazo.
Scott revisó en la guantera rápidamente y sacó uno azul.
Lo usé, tirando el otro en el suelo del vehículo. Mis manos estaban cubiertas de sangre. El líquido carmesí corría por mi brazo. Un vacío se adueñó de mi estómago.
Esto se veía demasiado mal.
—Estoy bien, mi pequeña tormenta —Connor suspiró a