Connor y Edmundo se odiaban a muerte. Dudo que lo último que quisiera hacer sería ayudarnos. Mucho menos salvarle la vida a Connor. Aunque… Conocía la magnitud del odio de mi exnovio, porque él mismo lo ha amenazado de muerte. Pero, desconocía el odio de Edmundo hacía su hijo.
—Scott, ¿qué hacemos aquí? —susurré, como si dentro del vehículo estuviera el mismísimo Edmundo Ronchester escuchando—. No creo que esté sea el lugar correcto para pedir ayuda. Edmundo y él…
—No vinimos a pedirle ayuda a Edmundo —Sentenció Scott—. Y espero, que no se entere de lo que estamos haciendo. Ya vuelvo.
Sin más, se bajó del vehículo.
Él mismo abrió el portón eléctrico con sus manos, ya que la energía se había ido en muchas zonas de la ciudad. La naturaleza no distinguía clase económica cuando atacaba.
Se perdió a través del jardín.
—Donovan, ¿qué está ocurriendo?
Ya no podía más con todo lo que estaba ocurriendo. Sentía la acidez en la boca del estómago, provocando que un mal sabor dominará mi