Grité cuando los hombres pusieron sus manos sobre mí, revolviéndome en mi lugar. Me agité con fuerza, sintiendo que mi muñeca había sido liberada mientras manoteaba el aire.
Al abrir los ojos nuevamente, mi visión anterior desapareció. Los hombres no estaban en la habitación de hospital. Mejor dicho, yo no estaba en el hospital. En su lugar, me encontraba en la habitación de Connor, en la mansión.
Mi pecho subía y bajaba rápidamente. El corazón me latía con fuerza y mi cuerpo estaba bañado en sudor.
—Fue… fue una pesadilla —Suspiré, mis ojos se nublaron por las lágrimas que amenazaban con salir.
Aunque… no entendía como había llegado aquí, yo estaba en el hospital cuando Connor y yo estábamos... ¡Oh, Por Dios!
¿Cómo pasamos de discutir a eso? Casi dejo que él...
Me levanté de la cama, notando mi camisón gris que antes no llevaba y el obturador que aún se encontraba en mi mano.
Al salir del pasillo, todo estaba oscuro.
¿Qué hora sería?
Caminé por el lugar, descalza. Y alcancé a v