Grité cuando los hombres pusieron sus manos sobre mí, revolviéndome en mi lugar. Me agité con fuerza, sintiendo que mi muñeca había sido liberada mientras manoteaba el aire.
Al abrir los ojos nuevamente, mi visión anterior desapareció. Los hombres no estaban en la habitación de hospital. Mejor dicho, yo no estaba en el hospital. En su lugar, me encontraba en la habitación de Connor, en la mansión.
Mi pecho subía y bajaba rápidamente. El corazón me latía con fuerza y mi cuerpo estaba bañado en