Este Centro de Detención era tres veces más grande que en donde estuve. Pero era entendible ya que esta era una de las ciudades más grandes del país.
No me esposaron al entrar y eso me confundió, pero lo que me dejó más anonadada fue el hecho que me introdujeron a una sala de interrogatorio. La última vez no fue así. Me desnudaron, registraron y me obligaron a ponerme un horrible uniforme para después llevarme a una celda con otras veinte indocumentadas, donde solo había un baño y dos camas.