La vida de Jade se aferraba a un hilo; un hilo de sangre y de rencor que comenzaba a tejer un arma dentro de ella.
El pacto de Hywell, sellado en la desesperación de Nick, se cumplió. Horas más tarde, la sangre de Hywell fluía por las venas de Jade en la sala de operaciones del hospital. La cirugía fue larga y tensa, pero finalmente, el cirujano salió con una noticia cautelosa: Jade viviría, lo que hizo que Nick se alegrara.
La noticia llegó a Nick y Robert como un rayo de sol que apenas disipa