El peso de la derrota era asfixiante para Jade. La visión de Nick, humillado y degradado, le carcomía el alma. La separación forzada, la condena a verse de lejos sin poder tocarse, era la venganza más cruel de Hywell. Sabía que él no había cedido a la violencia física, pero la brutalidad psicológica que infligía a Nick era quizás peor. Jade se sentía culpable, responsable del sufrimiento de él. La culpa era un veneno lento que se le instalaba en cada fibra.
Días después de la confrontación, Jad