La oscuridad del jet privado de Hywell se disipó con la primera luz del amanecer sobre el vasto horizonte. Horas antes, el avión había despegado de un aeropuerto privado en las afueras de Los Ángeles, llevándolos lejos de la intrincada red de sus vidas cotidianas, de las preocupaciones de Morgan y de las cartas sin respuesta de Liam. Jade había acunado su cabeza en el hombro de Hywell durante gran parte del vuelo, encontrando un inesperado consuelo en la cercanía de su cuerpo y la seguridad de