Mundo ficciónIniciar sesiónPor fin, el bus de la cooperativa Quto llegó hasta la altura de la Argelia, el barrio donde Emilio vivía, y dejó a los dos jóvenes en la parada de la Simon Bolivar, cuyo final era imposible de ver, exténdiéndose más y más allá, continuando para hacer más fácil la travesía de los viajantes que iban en dirección al sur del país.
A esa hora de la mañana, un sol agradable iluminaba el rostro de todos los quiteños, sumado a una brisa tan suave, sutil y llena de aquel toque f







