Sentado en uno de los sillones de la sala de uno de sus penthouses de lujo, Javier repasaba las redes sociales de Emily. Aunque no consideraba estar enamorado de la influencer, menos después de los escabrosos sucesos que estuvieron por comprometer la viabilidad de su criptomoneda, sí la encontraba atractiva y muy sexy. Cuando miraba algunas fotos en vestido de baño de quien, en menos de veinte días, sería su esposa, vio una actualización que llamó su atención.
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