Recurrir a los padres podía ser algo infantil, pero, al considerar el pasado de Dafne, el respeto -y temor- que ella sentía por ellos, junto con el hecho de que necesitaban de una solución rápida, la propuesta de Emily, seguida por la pantomima de una prestigiosa abogada, representante de una pareja que incluía a un multimillonario, el chófer y el vehículo de lujo en el que viajaba, debían ser suficientes para que los esposos Montenegro quedaran no solo impresionados, sino persuadidos de forzar