La noche siguiente, Marge se arregló para salir a cenar con Rubén, que la había invitado después de que le hiciera la propuesta de matrimonio. Se puso un vestido amarillo, que combinaba con su cabello dorado, casi rubio, y el color de su piel, más bien claro. Cuando salió de su habitación, desfiló para Emily y Estefanía, que la felicitaron porque estaba divina.
—Más le vale a ese churro darte un buen anillo, con una piedra enorme, porque no mereces menos —dijo Estefanía, tan conmovida, que se l