Capítulo 30

Máximo.

No quería que cuando despertara ellas no estuvieran allí, se resentiría, le dolería, esperé a que llegara Camilo, salí yo en busca de las brujas esas.

—¿Pero qué vas a hacer? —preguntó camilo.

—Ya vengo.

—Ya Ada y doña Irma saben, vendrán cuando puedan.

—¿Cuándo puedan? —pregunté con ironía, rodé los ojos y lo dejé pidiéndole que no se apartara de allí y me informara cualquier cosa.

Sabía dónde estaban, así que manejé a la casa de mis padres, ahora solo Hilda, Eva, mi padre y mi madre n
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