108 horas desde el secuestro
El día ha estado más quieto de lo normal, no he tenido noticias de Jenkins ni mucho menos de mi madre desde el día anterior y siento como las preguntas parecen estar arremolinándose en mi cerebro hasta querer hacer explotar mi cabeza en cualquier momento. No estoy segura de que hora puede ser pero mi estómago se ha encargado de avisarme que ya se pasó el desayuno, no se cuantas comidas me he volado desde que estoy aquí encerrada, pero el cansancio y la sensación de