El pánico se hace presente de inmediato al creer que he sido descubierta, pero me permito respirar cuando veo que él solo me ha alejado para poder verme a la cara. Sus ojos están más desorbitados que nunca y la poca cordura que aparenta demostrar en ocasiones parece estar desvaneciéndose de su cuerpo. Un escalofrío de repulsión me hace estremecer y Jenkins toma eso como una señal para acercar su rostro mucho más al mío. Quiero alejarme, quiero hacer algo para quitarlo de encima, pero no puedo,