En estos momentos miles de escenas de películas de terror están atravesando mi mente y es que, si bien asisto a este lugar cinco de los siete días de la semana, debo aceptar que a estas horas de la noche, tiene un aspecto totalmente distinto, uno que logra poner mis pelos de punta. Nate y Derek comienzan a repartir las linternas que traen en las mochilas y yo no puedo evitar sentirme como una criminal a punto de hacer una fechoría. Mei nos indica que no hay cámaras en la entrada, ni los pasillo