Esta vez sí lo miro, mis ojos se topan de frente con los suyos y el mundo tiembla bajo mis pies. Su mirada, la manera en que él me mira, es como si no existiera nada más en el mundo que no fuéramos nosotros y este momento me hace sentir especial.
Lentamente, como si fuera atraído por un imán, mi rostro se va acercando al suyo,y mis manos me liberan del cinturón de seguridad. En un parpadeo ya puedo sentir su aliento cálido rozando mis labios. Sus manos se colocan con ternura en mis mejillas y si