89. Todo a medias
Alessandro
No esperaba que tenerla entre mis brazos me diera tanta paz desde que la vi atravesar esas puertas, con esa mirada asustada. Saberlos seguros y junto a mí era lo único que necesitaba para poner en marcha la mejor forma de protegernos de todo esto. Ya no importaba el día de mierda que pasamos con mi familia.
La apreté más de lo necesario, renuente a dejarla marchar y la hice retroceder, despacio, acojonado porque se resistiera, porque se negara a mis avances.
Tres pasos bastaron p