Cuenta regresiva: día 90.
Oliver:
Volví a la casa, Eloísa me había suplicado para quedarme con ella. Temblaba y lloraba desconsoladamente. Finalmente logró quedarse dormida gracias a un calmante que le había dado el doctor, pues al verla en una crisis de nervios mandé a llamarlo.
—¿Sus quemaduras son graves? —pregunté al doctor.
Eloísa estaba profundamente dormida frente a nosotros, la observábamos mientras conversábamos.
—Sí, quedarán marcas, no tan profundas —informó el doctor—, pero con un