Esta era la parte que más me disgustaba de una venganza, el tener que seducir hombres no era lo mío, sin embargo, era un pacto que había hecho con Jader: si él destruía el matrimonio de Eloísa, yo también aceptaría hacer lo mismo si en algún momento lo veíamos necesario.
—Bien, haré todo lo posible por ir a la velada —acepté.
Terminé de tomar mi desayuno y me dirigí a la oficina. Llegué más temprano de lo normal, por lo cual algunos de mis compañeros de trabajo aún no habían llegado.
Me ocupé r