Vladimir se había retirado a su oficina, no solo a ordenar algunos asuntos del clan, sino también para responder al pedido de ayuda del clan Zhao, aunque más que ayuda, lo que pedía el apodado carnicero del tigre blanco, era la autorización para que sus hermanos pudiesen ingresar a sus tierras y, llevarse a un grupo de personas que estaban allí, al resguardo de otro grupo de agentes que también pertenecía a Luis Ledesma.
—¿En qué es lo que piensas?
Consultó Lev viéndolo con el ceño fruncido, pu