Veintiocho años, veintiocho años habían pasado desde que Vladimir y Lucya Neizan se habían jurado amor eterno bajo la nieve rusa, veintiocho años de guerras evitadas, de enemigos derrotados, de alianzas construidas, y por supuesto de hijos nacidos y sueños cumplidos.
Por primera vez en mucho tiempo, los hermanos Neizan podían mirar hacia atrás y admitir que habían sido extraordinariamente afortunados.
Cuando Kazimir cumplió dos años, Sol Ferrante se convirtió oficialmente en la esposa de Dima, l