29 Líneas.
Lucya no pudo evitar sorprenderse al encontrarse a Emiliano como cualquier otro día más, su rostro no demostró o denotaba preocupación, tampoco tristeza, como si lo que hubiese pasado la noche anterior fuese algo cotidiano para el norteamericano.
—Gracias a Dios que estás bien, por un segundo temí que algo te hubiese sucedido. —dijo la morena llegando a él y Emiliano sonrío.
—¿En verdad te preocupaste por mí?, porque el último recuerdo que tengo de ti es marchándote junto a tu hermano y su amig