La presión del acero de plata contra la yugular de Eldric hizo que una gota de sangre densa y oscura se deslizara por los pliegues de su cuello arrugado. El anciano, que durante décadas había gobernado Colmillo de Plata desde las sombras de la burocracia y el engaño, vio reflejada su propia muerte en las pupilas de hielo de la mujer a la que había desterrado.
—Los... los documentos están en el doble fondo del cofre de caoba —alcanzó a sibilas Eldric, con los ojos fijos en la daga—. La llave est