(Christian)
Fruncí el ceño; fuera lo que fuese, parecía urgente, y una sensación extraña me revolvió el estómago.
—¿Qué ha pasado? —pregunté, intentando no sonar alarmado.
—No puedo decir mucho ahora, pero hay un problema con un cliente que está haciendo un movimiento muy sospechoso. Creo que algo no cuadra. Te necesitamos aquí cuanto antes —respondió Alicia, la urgencia notándose en cada palabra.
—Vale, voy para allá. Salgo ya mismo. —Colgué, sintiendo cómo la tensión me subía por el pecho. Al