Ariel
Cuando Christian se levantó y se fue al dormitorio sin dedicarle ni una mirada a Karen, me quedé en el salón, observándola durante unos segundos. Tenía esa expresión de determinación fría, como si estuviera planeando el próximo movimento para intentar separar lo que tenemos.
Suspiré, sintiendo que ya era hora de deixar algunas coisas bem claras.
—Karen —llamé, e ela me olhou com aquela cara gelada de sempre—. Sé perfectamente lo que estás intentando hacer, pero voy a ser sincera contigo: