Capítulo treinta y tres. Soy un idiota
Maya lo miró pensando en las mentiras que podía decirle a Oliver para hacer creíble su historia, pero no podía pensar en nada, menos con su padre presente.
—¿Por qué? —preguntó Oliver.
El muchacho miró a su padre y luego a su hermana, no sabía de quién esperar una respuesta, él mismo no sabía a quién de los dos se la había hecho. Si a su padre por el pasado, o a su hermana por el presente.
Maya miró a su padre antes de hablar:
—¿Por qué? —Maya repitió la pregunta de Oliver. Le dedicó una furios