Capítulo cuarenta. El hombre perfecto
La propuesta de Sebastián estaba lejos de ser la más romántica del mundo, pero era totalmente sincero y eso era algo que el muchacho apreciaba por encima de todas las cosas.
Sebastián era más que el hombre que amaba, era su modelo a seguir. Era el hombre perfecto.
La pareja disfrutó de su momento, bailaron y bebieron, mientras los novios compartían con los otros invitados y seguramente por el resto de la noche no los echarían de menos si decidían darse una escapadita.
—Te deseo —susurró Oliver