47. DOLOR.
POV. SEBASTIÁN.
— ¡Vamos, levántate! ¡niño de cara bonita!
Estaba escupiendo sangre y me reía por sus palabras.
Cuando Lucía llamó a Dan, me di cuenta que no importaba lo que yo hiciera, no había nada que pudiera lograr limpiar mi nombre y ganarme el respeto o admiración de Lucía, así que la verdad tampoco iba a ser útil en ese momento.
Lance un gancho derecho y golpee en la mandibula, pero enseguida sentí el golpe en mis costillas. Caí de rodillas de nuevo y me reí. Todo pasaba por mi cabeza.
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