49. CONTINUACIÓN
Cristal sonríe al escuchar la preocupación en la voz de su querido primo, a quien siempre ha considerado como un hermano. Lo ha extrañado más de lo que podría admitir, y sentirlo tan cercano de nuevo la llena de un cálido alivio. Decide no mentirle, aunque sabe que debe escoger con cuidado sus palabras.
—Estoy con mi esposo, mi hermano. No te preocupes, dilo en la casa —responde con suavidad, dejando escapar una sonrisa que él no puede ver, pero seguro sentiría si estuviera ahí—. Disculpa que