Mundo de ficçãoIniciar sessãoMiré a Cristal, que permanecía en la cama, inmóvil y hermosa. Solté su mano con cuidado, sintiéndome dividido entre el deseo de quedarme y la necesidad de enfrentar lo que fuera que Helen había venido a revelar.
—Si despierta, díganle lo que estoy haciendo —dije enseguida. No quería alejarme, pero debía averiguar qué quería esa mujer. —No me tardo.Mi suegro asintió con aprobaci&oac






