405. GIOVANNI GARIBALDI. LA BÚSQUEDA DE GERÓNIMO
Guido agarra a Cecil de una mano y a Cristal de la otra, saliendo molesto. Los demás miran a Rosa con desprecio e incredulidad y salen detrás de ellos.
—Giovanni —habla Fabrizio muy serio—, encárgate. Quiero esa información ya, estaré en mi oficina.
—Dalo por hecho, Fabrizio —respondo fríamente, mirando a Rosa, que retrocede asustada.
—¡Es mentira, Giovanni! ¡Yo sería incapaz de hacer eso! ¡No le creas, yo jamás entregaría a Gerónimo! —grita aterrada al ver cómo la miro.
—¿Recuerdas que