231. LA CONFESIÓN DE VICENCIO
Vicencio, con el rostro demacrado y los ojos cargados de recuerdos dolorosos, sabe que debe enfrentarse a su pasado. La imagen de Coral en la escuela, con su inocencia aplastada por la cruel realidad, revive en su mente. No solo hablará por ella, sino que también se enfrentará a sus propios demonios.
—Pero señor, eso es una vergüenza para la señorita Coral —dice Vicencio con seriedad. — Con su permiso, pero no quiero que nadie más la vea en ese estado.
Fabrizio se queda en silencio mirándolo c