Mundo ficciónIniciar sesiónAl terminar, vio cómo llegaban Maximiliano con sus hombres y Coral con Vicencio y otros chicos, todos vestidos de negro y corriendo.
—¿Lo atrapaste, Filipo? —preguntó Coral.—Era solo un mensajero —explicó Filipo mientras se disponía a montar en su auto, pero giró para decir—. Pero si quieren, pueden acompañarme a la cacería.—Filipo —saludó Maximiliano, quien se habí






