Esa misma tarde, después de dejar a Zoe durmiendo su siesta y de que Amanda se marchara con su novio, Zack y Moira se sentaron frente a frente en la sala, con el nuevo contrato de divorcio en la mesilla en medio de ambos.
Los dos tenían expresiones miserables en sus rostros, pero ambos tenían un bolígrafo en sus manos, ansiosos por firmar el contrato que sellaría oficialmente su separación.
—Hemos acordado que ambos queremos el divorcio —murmuró Zack con voz desanimada, a lo que Moira asintió