Capítulo 55

Yelena

Ni medio segundo tardaron mis amigas en darse cuenta de mi marca.

Después de nuestra intensa noche, Izan y yo entramos al comedor a la vez que nuestro pequeño se iba corriendo con su prima a jugar en su habitación.

—¿No tienes algo que contarnos, Yel? —canturreó Sabri mirando mi cuello mientras me sentaba.

¡Demonios!, tendría que haber ido a mi habitación y agarrar un jersey de cuello alto.

—¿Y tú no tienes una casa donde desayunar, Sabri? —las dos rubias estallaron en risas.

—Yel
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