Yelena
Al llegar al bar, una pancarta y muchos globos me dieron la bienvenida.
—Te echaremos de menos, Yel —Cristine,, la compañera que me había recogido en mi casa, me dio un cálido abrazo.
—Yo también os echaré de menos.
Les había contado que iba a volver a mi antigua ciudad para que mi hijo se criara allí con su familia. Afortunadamente no hicieron más preguntas, siempre había sido muy reservada con mi vida privada.
—Un brindis por Yelena, que allá donde vaya se cumpla todos sus sueños —el