NATASHA
Me levanté lo más rápido que pude de la cama y me dirigí apresurada a tropezones hasta el cuarto del baño. Afortunadamente, no quedaba tan lejos de la cama y pude llegar pronto.
Alce la tapa del inodoro como pude y me deje caer en el suelo en mis rodillas para inclinar la cabeza en el agujero del retrete.
Solté varias arcadas sin parar, una seguida de la otra, sentía una revolución por dentro. Con ambas manos me sostuve en el borde del inodoro, pues comencé a debilitarme mientras vacío