NATASHA
Abrí los ojos. No me atreví a girarme para comprobar quien había sido la persona que nos interrumpió.
Eso fue lo mejor.
Coloque ambas manos en su pecho y lo empuje para que retrocediera. No se le miraba la intención de alejarse de mi cuerpo. Él también tenía cerrados sus ojos y en el instante que lo toque para hacerlo retroceder, los abrió.
No se inmutó ni nada por su novia, que estaba segura de que era ella. ¿Cómo es que no le da pena hacer esto enfrente de ella?
—¿Alessio? —la mujer vo