HOMBRE 2. Capítulo 46.
Con rapidez metió la mano en el bolsillo de su abrigo y frotó la enorme piedra de topacio azul que había hurtado de la maleta de Borya.
Mientras el superior seguía dando puñetazos con ferocidad a su demonio, dejando su rostro irreconocible por la sangre y los golpes, una súbita oscuridad comenzó a poblar el valle.
La sensación de peligro que esto generó alertó, incluso, a los mestizos y a las bestias, perturbándolas hasta tal punto que los cazadores/brujos fueron capaces de acabarlas con facili