HOMBRE 2. Capítulo 34.
Anna bajaba con pasos largos y apresurados la oscura colina rocosa. Se mordía los labios para sosegar el dolor que sentía y dejar de llorar, pero la rabia no le era suficiente.
De nuevo tuvo que detenerse de forma imprevista al ver a Borya materializarse frente a ella.
—¡Déjame en paz! —le gritó empujándolo, pero él enseguida superó la distancia que los separaba y encerró el rostro de ella entre sus manos.
—Te dije que ya es demasiado tarde para eso —alegó con furia, con sus ojos demoniacos osc