Me dormí en un suspiro, no quise atender más que a la debilidad de mi cuerpo, ni siquiera le hice caso al cosquilleo que rondó en mi piel gracias a la latente excitación, misma que me acompañaba desde hacía varios días, desde que las hormonas surtieron efecto.
No, no estaba preparada para lo que venía, para lo que iba a descubrir, para el huracán que arrasaría con todo hasta llevarme al ojo, al centro de todo, donde sería alzada y dominada como tanto esperé por mucho tiempo que ocurriera.
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