Estaba duchada, envuelta en una toalla, así que no me costó desnudarme para ponerme los shorts y subirlos con dificultad por las caderas.
Resoplé casi sin aliento. Estuve a punto de romper la tela cuando la jalé con demasiada furia sobre mis nalgas, por suerte, el elástico dio de sí y pude subirlo hasta que envolvió mi vientre, justo por debajo del ombligo.
Tragué saliva al ver la forma obscena en la que mostró mis muslos. Las borlas quedaron justo sobre los encajes y parecía más unas braguitas