―… me la metió una tras otra vez. Me jaló del cabello, y como sabrás, en cuatro se siente muy rico que te monten como si fueses una yegua ―continuó Tara, por suerte me perdí algunas descripciones.
Asentí y le di un pequeño trago a la copa de vino y dejé que siguiera narrando su vida sexual, su increíble vida sexual.
No la iba a detener, yo no sabía a qué se refería. Aparte de tener un carácter soso, también era culpable de no ser tan fogosa, no era como Tara en absoluto, hasta me cuestionaba có